La Polilla

Poesía

Precariedad y desamparo, alas de una polilla moribunda, sentimientos que impulsan nuestro aferramiento por la vida.

Escribí este poema durante la semana posterior al terremoto de Santiago de Chile, en febrero de 2010. Un par de años habían pasado desde que el episodio descrito en La Polilla ocurriera.

Sin electricidad ni teléfono. Pasé esos días prácticamente incomunicado. Apenas me enteraba de lo que sucedía en el resto del país mediante esporádicas escuchas de aparatos de radio que sonaban en las cercanías. Durante las noches, oscuras como pocas veces se oscurecen nuestras ciudades modernas, me quedaba meditando frente a una vela.

Tal fue el ambiente en que La Polilla tomó forma en el papel. Noches oscuras, cuyo silencio era interrumpido de vez en cuando por el rumor de la Tierra inquieta.

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