La Sospecha

face4bNunca debiéramos confundir los hechos con nuestras “interpretaciones” sobre los hechos.

Siempre hay que tener en cuenta cómo funciona nuestra mente y que fácilmente se deja sugestionar.

A continuación un cuento que deja en evidencia esta tendencia.

Alejandro Ayala Polanco

La Sospecha

“Un hombre perdió su hacha y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho: exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven: como la de un ladrón. Observó también su forma de hablar: igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable del hurto.

Pero más tarde encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho parecían muy diferentes a los de un ladrón.”

Cuento, anónimo chino

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: